Después de un día de trabajo en el taller de coches de su padre, Jill, una chica de dieciséis años de Arizona,regresa a casa para encontrarse con su mejor amigo (y amor desde la infancia) Sean. Sin embargo, cuando abre la puerta, su mundo se derrumba por completo. En ese preciso instante, pierde a su madre y a su mejor amigo… A la mañana siguiente, la madre de Jill ya ha desaparecido y se ha despedido de ella y de su padre con una nota. A la protagonista le espera un verano lleno de incertidumbre, decepciones y descubrimientos, y pasará de ser “la chica que siempre arregla los problemas de los demás” a la chica que tiene que arreglar sus propios problemas. Jill y su padre intentan salir adelante, ella se esfuerza en retomar su relación con Sean, y parece que poco a poco las aguas se van calmando… Pero en realidad Jill está devastada. La llegada de un nuevo vecino, Daniel, un chico de veintiún años muy atractivo, supone un soplo de aire fresco para Jill, que volverá a dejar sus problemas a un lado para intentar solucionar los de su nuevo amigo, que vive una complicada historia familiar. Sin embargo, pronto comprenderá que no puede arreglar la vida de nadie si no se ocupa primero de la suya.
Sobre el autor
Johnson, Abigail
Abigail nació en Pensilvania. Cuando tenía doce años, se mudó a Arizona, cambiando las tormentas de nueve por los eternos veranos que duran todo el año. Abigail hizo una crónica de todo el viaje en un cuaderno espiral de color púrpura, y desde entonces no ha parado de escribir. Tras romperse la columna vertebral en un accidente de tráfico a los dieciséis años, quedó tetrapléjica, pero no ha dejado que eso la detenga nunca. Ha surfeado en México y ha dirigido y escrito la representación de Cenicienta en el Instituto, además de publicar varias novelas.