La luna como testigo (Clásicos)

La luna como testigo (Clásicos)

Tey, Josephine

Publicada tras la Segunda Guerra Mundial y considerada una de las mejores novelas negras de todos los tiempos, esta obra nos invita a reflexionar sobre la importancia de la imparcialidad y la investigación metódica en la búsqueda de la verdad. Muestra, además, la poca ecuanimidad de la justicia, sobre todo en comunidades rurales donde las apariencias y los prejuicios se imponen con demasiada frecuencia.

Marion Sharpe y su madre, dos mujeres que viven en una pequeña población inglesa, tratan de defenderse de la acu­sación que plantea contra ellas una huérfana de guerra, Betty Kane, que afirma haber sido víctima de un presunto caso de secuestro y maltrato.

Ficha Técnica
I.S.B.N.:
9791387752033
Editorial:
Alma Ediciones
E-Book:
Última edición:
19/12/2025
Páginas:
320
Peso:
627 gr.
Formato:
22 x 16 cm
Encuadernación:
Tapa dura
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Sobre el autor


Tey, Josephine

25 de julio de 1896, Inverness – 13 de febrero de 1952, Londres
Josephine Tey es el pseudónimo de la novelista escocesa Elizabeth Mackintosh, quien también cosechó un gran éxito en su faceta de dramaturga bajo el nombre de Gordon Daviot.
Fue una mujer independiente y muy celosa de su intimidad. Trabajó como profesora en diversos lugares de Gran Bretaña antes de regresar a Inverness para cuidar de su padre. Allí florecieron sus novelas de misterio.
Contemporánea de grandes autoras del género como Agatha Christie y Dorothy L. Sayers, las historias de Tey se alejan de los cánones impuestos por ellas, con tramas tejidas minuciosamente, personajes fuertes pero cercanos, y una perspectiva cinematográfica y psicológica muy marcada. Su personaje más famoso, Alan Grant, protagonizó cinco novelas, entre ellas su obra maestra, La hija del tiempo.
Varias de sus obras se adaptaron para la radio y la televisión, y Un chelín para velas fue llevada al cine por Alfred Hitchcock, que en 1937 estrenó Inocencia y juventud, basada en la novela de Tey.